¿Qué es la formación programada por las empresas?
Si tiene trabajadores en nómina, cada mes su empresa está cotizando por formación. Esta partida aparece en los seguros sociales y, aunque suele pasar desapercibida, es la llave para financiar cursos que mejoran la cualificación de su plantilla.
La normativa la denomina “formación programada por las empresas”. En lenguaje claro, significa que usted puede decidir qué formación necesita su equipo, orientándola a las necesidades reales de su negocio, y recuperar total o parcialmente su coste mediante bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social.
El problema es que muchas empresas no saben que esta ayuda para la formación existe, o no la gestionan a tiempo, y terminan perdiendo ese dinero que ya han aportado mes a mes.
¿Qué tipo de formación es bonificable?
No se trata de cursos teóricos desconectados del día a día. La formación debe estar relacionada con la actividad de la empresa y las necesidades actuales o futuras de sus trabajadores. Algunos ejemplos claros de ayuda para la formación que puede aprovechar son:
- Actualización normativa: laboral, fiscal o de prevención de riesgos laborales.
- Habilidades de gestión, atención al cliente o liderazgo.
- Formación en herramientas digitales, ofimática, Inteligencia Artificial o software específico.
- Mejora de procesos internos, calidad o eficiencia organizativa.
Incluso puede utilizar esta ayuda para cumplir el derecho del trabajador a 20 horas anuales de formación dentro de la jornada, según el Real Decreto 694/2017.
¿Quién puede beneficiarse?
La buena noticia es que prácticamente cualquier empresa que cotice por formación y tenga centros de trabajo en España puede acceder a este sistema, independientemente de su tamaño o sector. No importa si su negocio es una pyme de cinco empleados o una compañía con varios centros: si cotiza por formación, puede aplicar bonificaciones hasta el límite de su crédito disponible.
Ejemplo comparativo de acceso a la ayuda
| Tamaño de la empresa | Porcentaje de bonificación | Ejemplo de aplicación |
|---|---|---|
| De 1 a 5 trabajadores | 100% | Pueden bonificar todo el coste del curso hasta su crédito anual. |
| De 6 a 9 trabajadores | 75% | Bonificación parcial con aportación mínima de la empresa. |
| De 10 a 49 trabajadores | 60% | Aplica bonificación mayoritaria y puede acumular crédito no usado. |
| Más de 50 trabajadores | 50% | Bonificación parcial; recomendable planificación anual de formación. |
Como ve, sea cual sea el tamaño de su empresa, existe una ayuda disponible que puede aprovechar para mejorar las competencias de su equipo sin que suponga un gasto adicional importante.
Cómo organizar la formación (y por qué no conviene improvisar)
La empresa puede organizar los cursos de diferentes formas:
- Planificarlos e impartirlos internamente si dispone de personal cualificado.
- Encargarlos a entidades externas inscritas en el registro de formación.
- Agruparse con otras empresas —especialmente las pequeñas— para gestionar conjuntamente sus créditos, manteniendo cada una su parte proporcional.
Sea cual sea la modalidad, el requisito básico es que quien imparta la formación esté inscrito en el registro de entidades formativas. De lo contrario, la ayuda para la formación se perdería.
El crédito de formación: dinero disponible que puede perderse
Cada año, su empresa recibe un crédito de formación calculado según las cotizaciones del año anterior y los porcentajes establecidos por la Ley de Presupuestos. Además, existe un crédito mínimo garantizado para que incluso las empresas más pequeñas puedan realizar cursos.
Puntos clave del crédito de formación
- Empresas nuevas o con nuevos centros: también generan crédito desde la primera contratación.
- Empresas de menos de 50 trabajadores: pueden acumular el crédito no usado hasta dos años.
- Empresas agrupadas: pueden compartir la gestión, pero no el crédito; cada una conserva el suyo.
En resumen, si no se planifica ni se comunica correctamente, ese dinero que ya está aportando en los seguros sociales no regresa a su empresa. Y lo más grave: se pierde una oportunidad de mejorar la competitividad del equipo.
Obligaciones para beneficiarse de la ayuda
Para poder aplicar la bonificación correctamente, no basta con realizar un curso. La empresa tiene una serie de responsabilidades formales y administrativas que deben cumplirse para no poner en riesgo la ayuda para la formación:
- Informar y consultar a la representación legal de los trabajadores.
- Comunicar el inicio y fin de los cursos mediante la aplicación del SEPE/FUNDAE.
- Registrar claramente los costes bajo el epígrafe de “formación en el trabajo”.
- Conservar durante cuatro años toda la documentación justificativa.
- Acreditar la asistencia y conservar las hojas de firma o registros equivalentes.
- Garantizar la gratuidad total de la formación para el trabajador.
- Estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social.
Si la empresa cesa su actividad antes del fin del periodo de conservación, debe enviar toda la documentación a la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE).
Relación con la Administración: SEPE y Comunidades Autónomas
El seguimiento de la ayuda para la formación depende del ámbito territorial de la empresa:
- Si todos los centros están en una sola Comunidad Autónoma, el control corresponde a esa administración regional.
- Si tiene centros en varias comunidades, la competencia recae en el SEPE, junto con la FUNDAE.
En la práctica, todo se gestiona de forma telemática a través de la plataforma del SEPE/FUNDAE, donde se comunican los cursos y posteriormente se aplican las bonificaciones en los seguros sociales.
Errores frecuentes que hacen perder la ayuda
Muchas empresas pierden esta ayuda por simples descuidos. Estos son los fallos más comunes:
- No comunicar correctamente el inicio o fin del curso.
- Contratar entidades no inscritas en el registro de formación.
- No conservar la documentación justificativa.
- Aplicar la bonificación antes de tiempo o sin estar al corriente de pagos.
Evitar estos errores requiere planificación y acompañamiento profesional. Ahí es donde una asesoría especializada puede marcar la diferencia.
Cómo puede ayudarle nuestra asesoría
En 347 Asesores conocemos bien el funcionamiento del sistema de ayuda para la formación y sus requisitos. Nuestro equipo puede acompañarle en todas las fases del proceso:
- Analizar su crédito disponible y situación actual.
- Diseñar un plan de formación adaptado a las necesidades reales de su empresa.
- Gestionar las comunicaciones oficiales con el SEPE/FUNDAE.
- Supervisar la documentación para asegurar que todo es bonificable.
- Asesorar en la selección de entidades formativas inscritas.
De este modo, su empresa no solo cumple con la normativa, sino que aprovecha una ayuda que ya está pagando cada mes, convirtiéndola en una inversión real en el talento de su equipo.
Conclusión: transformar una obligación en una oportunidad
La formación programada no es un gasto, es una inversión financiada con fondos que su empresa ya aporta. Con una buena planificación y asesoramiento, puede convertirse en una herramienta clave para mejorar la productividad, la motivación y la retención del talento.
En definitiva, esta ayuda para la formación representa una oportunidad que miles de empresas todavía no aprovechan. No deje que su crédito se pierda. Transforme ese dinero en conocimiento, mejora y crecimiento para su equipo.
Póngase en contacto con nosotros para analizar la situación de su empresa y empezar a aprovechar las bonificaciones disponibles. En 347 Asesores le ayudaremos a planificar, ejecutar y justificar correctamente sus acciones formativas.
Pueden ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración que puedan tener al respecto.



